La historia de María Chalas de Pastrano

Por: Chanel Pastrano Chalas de Fructuoso

Hace unos 38 años mis padres Francisco Pastrano y María Chalas Ramos se conocieron, mami visitaba a una tía en Santo Domingo, ella vivía en la ciudad de Miches, donde nació. La distancia no impidió que mi padre siempre la fuera a visitar desde Santo Domingo, con la excusa de visitar a la familia por parte de su mamá en El Seybo, aprovechaba los fines de semana, feriados, vacaciones. Hasta que, cuatro años después decidieron permanecer juntos y dos años más tarde nací yo, Chanel, luego mi hermano Francis y más tarde, mi hermano Ángel.

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Después de más de 30 años de unión libre, doña María conoce al Señor, decide seguirlo. Inicia el Discipulado, pero su hermana, que es pastora le dice que si no había dicho que no estaba casada, que en esas condiciones no podía ser bautizada. En una reunión del Discipulado le hizo el comentario al pastor Carlos Navarro, a lo que contesta que debía casarse aunque fuera por el Civil, le aconsejó sobre todos los beneficios que conllevaría un cambio de estatus, pero lo más importante es que Dios venía trabajando en ella para realizar ese matrimonio.

Ahí empezaron los problemas, porque don Francisco Pastrano sostenía que ellos habían permanecido así por más de 30 años, que no necesitaban un papel, ¿para qué matrimonio?, que era una familia estable… y tantas excusas que solo el Señor podía intervenir, y así lo hicimos: oración, ayunos, silicio… después de mucho conversar, unas veces decía que si, luego decía que no, y doña María comenzaba a desesperarse, hasta que iniciamos en toda la familia y junto al pastor la “Operación Marea Baja” – Cada vez que se iba a quejar al pastor, solo decía: María, marea baja, marea baja – ya que papi siempre estaba en alta; hasta que ya desesperados, un día hablé seriamente con él para cumplir con lo que establece la Palabra de Dios, y me dijo si, que se iban a casar, pero el pastor continuó arreciando en la oración. Aunque había hecho el Discipulado, tuvo que hacerlo de nuevo, porque habían transcurrido dos años.

Tan pronto papi me dijo que si, que se iba a casar, en aproximadamente un mes armamos la boda, buscamos toda la documentación necesaria, buscamos el Club de la Urbanización El Rosal, convocamos a las bodas a toda la familia por ambas partes, mi esposo Teudy Fructuoso sirvió de padrino, tuvimos música en vivo, un buen salcocho dominicano para festejar la ocasión… pero lo principal, contamos con la bendición de Dios, ya que nuestro pastor, Carlos Navarro bendijo esa unión para que fuera robustecida.

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Aunque se levantaron muchos contratiempos en los cuales podemos decir que salimos victoriosos porque después, don Francisco Pastrano dijo: Si yo hubiese sabido que esto era así, ¡me hubiese casado contigo cinco veces! María Chalas supo esperar y pelear su bendición, meses más tarde fue bautizada en Playa Arriba de Miches, su pueblo natal, con la participación de los hermanos y hermanas de Casa de Júbilo y Salvación Hashem; él continuó estudiando en la universidad y se graduó en Leyes, es todo un abogado; pero el gozo mayor fue el primer nieto, de la unión de Geraldine y Francis: Adrián Isaac… pero eso, es otra historia.