INTRODUCCIÓN

Si leemos el encabezado del Salmo 3, (RV60) dice:

”Oración matutina de confianza en Dios

Salmo de David, cuando huía de delante de Absalón su hijo”

Algunos comentaristas de la Biblia piensan que David escribió el Salmo 3 mientras pasaba por el monte de los Olivos, llorando y lamentándose, con las ropas rotas y el polvo sobre la cabeza, otros creen que David escribió cuando estaba en “los vados del desierto” (2 Samuel 15:28) al otro lado del Jordán, en las cercanías de Gilgal.

Un vado es un lugar o paraje de un río o corriente de agua con fondo firme y poco profundo, por donde se puede pasar.

Pero todo fue el cumplimiento de una horrible profecía después de David cometer adulterio con Betsabé, y luego maquinar la muerte de su esposo Urías en el campo de batalla, Natán profetizó: (2 Samuel 12:11).

“Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa”

David vio las terribles consecuencias de su pecado a través de sus hijos mayores, 2 Samuel Cap. 13 hasta el Cap. 15

1. Amnón, quien violó a su hermana Tamar;
David fue permisivo con Amnón, si vemos el verso 13:21 dice que David “se enojó mucho”, pero no hizo nada y al cabo de 2 años Absalón, mató a Amnón en venganza.
Los hermanos cometieron los delitos de fornicación y homicidio, así como lo había hecho el padre antes que ellos.
Pero aún no había sucedido lo peor.
Con la muerte de Amnón, Absalón huyó a Gesur por tres años, pero el rey David “comenzó a sentir grandes deseos de ver a Absalón” (2 Samuel 13:39 NVI). Joab, sobrino de David y comandante de su ejército, sabía esto, y finalmente planeó el regreso del proscrito príncipe a Jerusalén.
Sin embargo, el padre y el hijo no se vieron sino dos años después, ya que David, que se debatía entre su disgusto y el amor que tenía por Absalón, es por esto que se negaba a ver a su hijo.
Finalmente, ante la insistencia de Absalón, y con la ayuda de Joab, David llamó a su hijo. Segundo libro de Samuel 14:32-33 describe la escena:
32 Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme.
33 Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón.
Esta fue una reconciliación a medias. Absalón fue plenamente perdonado y restaurado, pero David no le exigió que mostrara verdadero arrepentimiento por su acción. Lo que hizo fue expresar su perdón y autorizar la integración de Absalón a la familia real. Sin embargo, por haber evadido el problema del arrepentimiento, David preparó el escenario para la nueva gran traición de su hijo. Sin embargo, David se humilló delante de Jehová y el bebé, fruto del pecado murió.
PROCESO DE RESTAURACION:
Jeremías 31:19
Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.
a. Reconocer
b. Apartarse
c. No volver a incurrir en la misma falta.
El error de David fue no insistir en que Absalón se humillara verdaderamente.
2. De ahí vino la CONSPIRACION,
Si continuamos leyendo 2 Samuel 15: 1, 6:
15:1 “Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él”.
15:6 “De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel”.
Después de cuatro años, Absalón había preparado al pueblo para un golpe de Estado. Fue a Hebrón y se proclamó a sí mismo rey. ¿Cuál fue la reacción de David?
2 Samuel 15:14 “Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada”
David huye con toda su familia y sus oficiales.
Dejó 10 concubinas para que guardasen la casa.
Se le sumó Itai geteo, un extranjero que había recibido la hospitalidad de David.
15:23 “todo el país lloró en alta voz”
15: 25 David pasó el camino que va al desierto, devolvió el Arca al pueblo.
Husai es enviado para entorpecer el consejo de Ahitofel, consejero de David.
En el camino a Mahanaim, enfrentó insultos, maldiciones, como el de Siba, criado de Mefi-boset, que fue perdonado luego por David porque mintió; también estaba Simei, que lo maldijo y le decía: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso!, a quien le juró por Jehová que no lo mataría a espada, pero en su lecho de muerte encomendó a Salomón «y harás descender sus canas con sangre al seol» (1 Reyes 2:9)
Volvamos al Salmo 3
SALMO 3
“¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios” (vv. 1, 2).
1) reconocemos nuestra situación presente;
“Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo” (vv. 3, 4).
2) declaramos quién es Dios, y dónde nos encontramos en nuestra relación con Él;
“Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, que pusieren sitio contra mí” (vv. 5, 6).
3) hacemos algo específico para demostrar nuestra confianza, y
“Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición” (vv. 7, 8).
4) oramos por nuestra necesidad y proclamamos al mismo tiempo su poder para salvarnos.
Esto mismo hizo David, confió en el Señor, y aunque la traición de Absalón no tuvo un final feliz, como no podía suceder, porque fue la consecuencia de una falta de arrepentimiento.
El profeta Samuel continúa relatando en su segundo libro Capítulo 16: 15 “Y Absalón y toda la gente suya, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, y con él Ahitofel.”
16:21 Y Ahitofel dijo a Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo.
22 Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel.
23 Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón.
Seguimos en el Capítulo 17:
17:1 Entonces Ahitofel dijo a Absalón: Yo escogeré ahora doce mil hombres, y me levantaré y seguiré a David esta noche,
2 y caeré sobre él mientras está cansado y débil de manos; lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y mataré al rey solo.
Jehová hace que se frustre el consejo de Ahitofel de atacar a David y Absalón toma el consejo de Husai (2 Samuel 17:14), por lo cual Ahitofel se ahorca.
En este camino nos hemos encontrado con muchos Ahitofel, personas con mucho conocimiento, pero con su corazón muy lejos de Dios; son ciegos guiando a otros ciegos, quieren ser pastores o se autoproclaman pastores sin haber recibido el llamado del Señor, sino designado por “líderes”; son inmisericordes, porque para llegar a su objetivo destruyen a todos los que consideran una amenaza, y no les importa que sea el mismo pastor. ¡Cuidémonos de Ahitofel!

3. El desenlace de la arrogancia
David acampa en Mahanaim y organiza el ejército (2 Samuel 18:2) al mando de Joab, Abisai y de Itai geteo.
2 Samuel 18:15 David da la orden expresa de no tocar a Absalón.
Batalla en el bosque de Efraín. Muerte de 20,000 hombres, la batalla se extendió por todo el país, fue una verdadera guerra civil.
Joab termina matando a Absalón y diez escuderos de Joab lo rematan.
18:33 Lamento de David:
33 Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!
19:5 Entonces Joab vino al rey en la casa, y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas,
6 amando a los que te aborrecen, y aborreciendo a los que te aman; porque hoy has declarado que nada te importan tus príncipes y siervos; pues hoy me has hecho ver claramente que si Absalón viviera, aunque todos nosotros estuviéramos muertos, entonces estarías contento.
7 Levántate pues, ahora, y ve afuera y habla bondadosamente a tus siervos; porque juro por Jehová que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche; y esto te será peor que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora.
CONCLUSIÓN

Aunque David fue restaurado como rey, fue a costa de la vida de su hijo Absalón (2 Samuel 18), pero el problema no se detuvo ahí porque vendría la disputa por el trono entre Adonías y Salomón, el cual fue ejecutado al ascender Salomón al trono.
Con sólo ocho versículos en el Salmo 3, David nos recuerda que aunque hayamos sido heridos, Dios nos dará descanso y sanará nuestro dolor, si confiamos en Él. Podemos lograrlo cuando:
1) reconocemos nuestra situación presente;
2) declaramos quién es Dios, y dónde nos encontramos en nuestra relación con Él;
3) hacemos algo específico para demostrar nuestra confianza, y
4) oramos por nuestra necesidad y proclamamos al mismo tiempo su poder para salvarnos.
¡Dios te bendiga, Dios te guarde!

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