Durante muchas ocasiones de nuestras vidas nos encontramos enfrentando momentos de mucha dificultad donde nuestras decisiones son cruciales y no tenemos ni la mas remota idea de que hacer. Estamos confundidos, aturdidos, muy preocupados. En medio de todo ello quisiéramos delegar en otros la responsabilidad de tomar las decisiones y de esta forma consciente o inconscientemente tener a quien culpar si las cosas no salen como las esperamos.

Quisiéramos que nuestro pastor o líder nos diga que hacer exactamente o mas aun que Dios tome un megáfono y de manera audible nos diga haz esto o aquello. Gracias a Dios y su soberanía las cosas no funcionan de esa manera.

En nuestra inagotable desesperación solemos decir : “Por qué Dios no me habla” “Por qué no siento a Dios” “El servicio de hoy estuvo pésimo, no sentí nada” “Dios esta haciendo silencio”.

Cuando no encontramos respuestas, cuando “Dios hace silencio” es tiempo de intimar mas profundo con El, tiempo de hacer un alto y detenidamente analizar lo que sucede a nuestro alrededor y mas aun en nuestro interior.

Dios no es una emoción, su relación con nosotros no puede depender de que tan bien nos sentimos en un servicio o que tanto nos hablo a través del hermano que Dios usa tanto. Dios nos quiere hablar directamente a cada uno de nosotros y para ello necesita que intimemos con El.

El en su poderío y majestad provocará la sed en nosotros hasta que reaccionemos.

Si vemos la historia de Job nos damos cuenta que Job estaba cómodo, había caído en la rutina y aun cuando Dios se sentía orgulloso de él, quería que Job le buscara mas, quería que Job saliera de ese estancamiento en el que cómodamente había caído. Dios permite situaciones en nuestras vidas para que salgamos del estancamiento, para llevarnos un peldaño mas alto. Job tuvo que tomar la decision de seguir adorando a Dios y confiar ciegamente en El o renunciar. Aun cuando todo parecía ir de mal en peor, aun cuando en su humanidad se sentía triste, enfermo, agotado, abandonado, criticado y juzgado el decidió ROMPER EL SILENCIO DE DIOS intimando con El.

Aquellos que hicieron nuestra jornada mas dura no debemos verlos como enemigos, mirémoslos como instrumentos que Dios uso para provocar en nosotros una búsqueda de justicia divina que solo proviene de nuestra intimidad con Dios.

De todas formas debemos tener un corazón perdonador y orar por aquellos que incrementan nuestra ansiedad en momentos de dificultad porque es nuestro deber como cristianos, y así como Job oro por sus amigos y luego pudo ver todo multiplicarse ante él, así Dios hará que los que nos rodean vean su Gloria sobre nosotros.

Una vez que nos rendimos ante El, nos humillamos ante Dios y buscamos su presencia con mucho mas fuerzas, increíblemente todo comienza a estar mas claro, todo cobra sentido y solo nos resta decir como Job:

Job 42: 1-6

1«Job respondió entonces al Señor. Le dijo:
2 «Yo sé bien que tú lo puedes todo,
que no es posible frustrar ninguno de tus planes.
3 “¿Quién es éste —has preguntado—,
que sin conocimiento oscurece mi consejo?”
Reconozco que he hablado de cosas
que no alcanzo a comprender,
de cosas demasiado maravillosas
que me son desconocidas.
4 »“Ahora escúchame, que voy a hablar —dijiste—;
yo te cuestionaré, y tú me responderás.”
5 De oídas había oído hablar de ti,
pero ahora te veo con mis propios ojos.
6 Por tanto, me retracto de lo que he dicho,
y me arrepiento en polvo y ceniza.»

Por su gracia podemos romper el silencio.

Dios les bendiga, Dios les guarde!

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